Si estaba en su poder, Nicolás jamás quería ser la causa de una familia destrozada.
"¡Ahí está!", exclamó desde lejos una voz masculina y madura, curtida por años de experiencia, mientras descendía por la gran escalera. "¡El hombre del momento!".
Era un alfa alto y ancho de hombros que se comportaba con un orgullo y un decoro incomparables. Era evidente con solo mirarlo, con su elegante pelo platinado y sus fuertes ojos azul hielo, que era una fuerza de la naturaleza, incluso a su avanzada eda