Quedaron en silencio después de que Bianca se fue.
No fue el silencio de quienes no tienen nada que decirse. Fue el de quienes tienen demasiado y necesitan un momento para elegir por dónde empezar.
Franco fue el primero en moverse. Fue a la ventana. No la miró a ella. Miró el puerto con esa fijeza que en él siempre significaba que algo estaba ocurriendo por debajo de la superficie, donde no dejaba entrar a nadie sin decidirlo primero.
Adriana lo dejó estar ahí un momento.
Luego dijo:
—Beatrice