El silencio llegó antes que el escándalo.
Adriana lo supo desde que salió del edificio del ministerio con el sol de Mónaco golpeándole los pómulos y el teléfono de Damián vibrando tres veces seguidas en el bolsillo de él, no en el de ella. Damián no dijo nada. Solo giró la pantalla para que ella pudiera leer el titular que ya circulaba en dos medios locales y uno de Niza: ZANETTI CONFIESA EL SECUESTRO ANTE EL MINISTERIO. La foto que acompañaba el texto no era de Franco. Era de ella, tomada el d