ARIA
Lo observé mientras se dirigía a la ventana.
La pistola ya estaba en su mano. Su cuerpo se agachó ligeramente, controlado, silencioso. Cada movimiento era preciso. No se apresuraba. No dudaba. Simplemente se movía como si esto fuera normal. Como si esta fuera su vida. La forma en que sus hombros se tensaban. La forma en que sus ojos recorrían todo lo que había afuera. La forma en que su dedo descansaba sobre el gatillo, listo. No estaba pensando. Estaba reaccionando.
Me quedé donde estaba,