**Amaro**
Valente siempre había sido un problema.
Incluso antes de Aria, incluso antes del niño, incluso antes de que la fantasía de la boda tomara forma plena y vívida en mi cabeza, Valente existía como un recordatorio vivo de que el poder no siempre respondía a la sangre. Era una lección que odiaba.
Nací en el seno de un legado. El nombre Mariposa, aunque ahora se susurraba con miedo o se olvidaba en la vergüenza, llevaba consigo una historia de control absoluto. No negociábamos. No persuadía