**Punto de vista de Aria**
Nunca pensé que me acostumbraría a despertar en un rancho, pero habían pasado dos semanas y había caído en una rutina sin siquiera darme cuenta. Mis mañanas ya no eran ruidosas ni caóticas. Ya no empezaban con Elisa golpeando mi puerta o el sonido de Lucca gritando órdenes en algún pasillo. Ya no comenzaban con la voz baja y autoritaria de Valente regañando a alguien a lo lejos, ni con el aroma penetrante y dulzón del perfume de Vanessa flotando en el aire. Aquí, lo ú