### Punto de vista de Valente
Ella miró hacia abajo a su hijo dormido, con los brazos envolviéndolo como una armadura. Cuando volvió a alzar la vista, sus ojos ardían. «¿Y esperas que me quede aquí después de contarme eso? ¿Crees que eso me hace sentir segura?»
«No», dije, la palabra directa. «Espero que te vayas».
Soltó una única risa incrédula. «Contigo. A España».
«Sí».
Sus ojos brillaron con una furia pura, sin diluir. «¿Crees que arrastrarme a otro país arregla esto? ¿Crees que poner más k