**Punto de vista de Aria**
(DIEZ MESES DESPUÉS.)
Me desperté antes de que sonara la alarma. La casa estaba en silencio. No el silencio pesado y vigilante del ático o del complejo, sino una quietud suave y pacífica. Sin disparos lejanos. Sin gritos ahogados ni discusiones. Sin el sonido de botas pesadas recorriendo el pasillo.
Solo el suave zumbido del pequeño ventilador en la habitación de Leo y el leve gorjeo matutino de los pájaros afuera de la ventana. Una brisa agitaba las cortinas.
A veces