**AMARO**
Colgó la llamada y dejó caer el teléfono sobre el escritorio. Sintió una oleada de poder puro y limpio. La había soltado. Ella ya era irrelevante.
Se puso de pie y caminó hacia el aparador, sirviéndose dos dedos de whisky. Lo bebió de un trago, el ardor lo ancló a la realidad.
Otro teléfono sonó. Este era una línea segura y encriptada, un dispositivo negro sin pantalla. Solo había sonado unas pocas veces en toda su existencia.
Regresó al escritorio y contestó.
«Sí.»
La voz al otr