**ARIA — DÍA UNO**
Aria abrió los ojos en la oscuridad. El silencio le indicó que eran justo antes de las cinco de la mañana, la hora en que los guardias cambiaban de turno. La casa se sumía en un breve y vulnerable silencio. No resonaban pasos pesados en el pasillo fuera de su puerta. No se escuchaban voces bajas intercambiando informes. Solo estaba el zumbido constante y enterrado de la electricidad en las paredes y el sonido suave y continuo de la lluvia golpeando contra las ventanas sellada