—Hablo de Verónica —espetó ella, acercándose al escritorio—. Hablo de que tu "diseñadora estrella" está usando mis bocetos descartados de hace dos temporadas, calcándolos y presentándolos como suyos para salvar su puesto. ¡Es un fraude, papá! Y tú lo estás permitiendo.
Arthur se tensó. En el fondo, él sospechaba de la repentina "mejora" de Verónica, pero admitirlo sería admitir que había apostado por el caballo equivocado. Su orgullo pesaba más que la verdad.
—Verónica se está esforzando —minti