—Declan… ¿qué pensarán tus padres si no se hace una fiesta? —preguntó ella, con voz suave—. Creerán que todo es una farsa. Si no hay una celebración, si no seguimos los pasos tradicionales, sospecharán que esto es solo un movimiento desesperado.
Declan dejó su servilleta sobre la mesa y la miró con una calma que buscaba transmitirle seguridad.
—No te preocupes por eso. Mis padres están muy enfadados conmigo ahora mismo, ya te has dado cuenta —respondió él con un tono pragmático—. No esperan