Habían transcurrido un par de días en los que el tiempo parecía haberse espesado. Valentina intentaba navegar por su nueva realidad, refugiándose en las paredes del Penthouse como si fuera una fortaleza. Se había alejado drásticamente de las redes sociales y de los noticieros; sabía que allá afuera el mundo seguía "soltando veneno", despedazando su reputación sin piedad. Aquella negatividad era un lujo que no podía permitirse, no ahora que su prioridad era la paz mental por el bien de sus bebés