El imponente edificio de Westerfield se alzaba hacia el cielo gris de la tarde como un monolito de poder intocable. Mila se ajustó la bufanda alrededor del cuello y se puso unas gafas de sol oscuras, intentando pasar desapercibida entre el flujo constante de ejecutivos y empleados que entraban y salían del edificio. Se sentía como una espía en una misión peligrosa, con el corazón latiéndole en la garganta. Sabía que si alguien la reconocía como la amiga de la "esposa repudiada", podría tener pr