Mundo de ficçãoIniciar sessãoHayley vivió tranquila rodeada de sus mejores amigos y familia por toda su vida, con una madre que siempre intenta venderla al mejor postor mientras que ella trabaja para mantener a su familia. Todo da un giro inesperado cuando llega un visitante desde Alemania para decirle a su madre que Hayley es la prometida del próximo Rey. Sin esperanza alguna o derecho de replicar, su madre la entrega sin remordimiento alguno. Cuando Hayley llegue a Alemania, se encontrará con el peor ser que haya conocido, un príncipe prepotente, lleno de odio hacia la humanidad que solo quiere convertirse en Rey para tener control y poder sobre los demás. Una larga convivencia, un matrimonio arreglado, dos personas que no se aman y un trono que está en juego. ¿Podrá el Rey sin alma amar a la dulce y fuerte Hayley?
Ler maisSiento el aire en la catedral denso, casi sofocante, mientras observo a mi alrededor sintiendo que este corse está impidiéndome respirar con normalidad.
Mis dedos tiemblan alrededor del ramo de lirios blancos, pero aprieto con fuerza, intentando que nadie lo note. Las flores son perfectas, igual que todo lo demás. Porque, por supuesto, un evento como este no se lleva a cabo todos los días y todo debe ser perfecto. «Mi padre se ha asegurado de eso» Me digo a mí misma que esta boda es lo mejor para todos. Para la empresa, para mi futuro, para asegurar mi lugar en un mundo que no perdona la debilidad. Y Daniel Harrington es el esposo perfecto en ese plan cuidadosamente diseñado. Miro de reojo al hombre que está a mi lado, esperando con su porte pulcro y mirada en alto. Es atractivo, lo admito. Serio, educado, con una elegancia natural que encajaría en cualquier portada de negocios. Pero su mirada… su mirada siempre es distante, reflejando que este compromiso le importa tan poco como a mí. Vuelvo mi mirada al frente porque en realidad no sé qué esperaba sentir aquí, en el altar, a minutos de unir mi vida a la de un hombre que apenas conozco. Tal vez alivio. Tal vez resignación. Pero lo único que siento es una presión fría en el estómago. Una certeza inquietante de que estoy a punto de cruzar una línea de la que no podré regresar. Entonces un murmullo suave recorre la catedral, sacándome de mis pensamientos. Levanto la vista, siguiendo las miradas curiosas de los invitados hacia la entrada. Alguien acaba de llegar. Mi respiración se detiene, cuando lo veo. Alto, de hombros anchos y porte imponente, como si el simple hecho de caminar por el pasillo fuera suficiente para reclamar el espacio como suyo. Tiene ese tipo de presencia que no necesita anunciarse para que todos giren a mirarlo. Su traje oscuro es impecable, pero no es su ropa lo que me deja helada. Es su rostro. Porque lo reconozco. «Es él» El hombre con el que pasé la noche antes de este compromiso. La sangre me martillea en los oídos mientras el recuerdo me golpea con una claridad brutal. Las luces tenues de aquel bar privado. El aroma a whisky en su aliento. La forma en que sus manos recorrieron mi piel, firmes, decididas, como si me perteneciera desde el primer momento en que nuestras miradas se cruzaron. Solo fue una noche. Una noche en la que me permití olvidar quién era. Una noche con un desconocido que nunca debería haber vuelto a ver. Pero ahí está. Avanza con calma, su mirada oscura recorriendo la catedral, hasta que me encuentra. Y se detiene. Siento el calor subir a mis mejillas, una mezcla de vergüenza, miedo y algo más peligroso que no quiero nombrar. No debería estar aquí. «¿Cómo es posible? ¿Cómo… por qué ha venido a mi boda?» Mis manos tiemblan más fuerte. Él no aparta los ojos de mí. No hay confusión en su mirada. Me reconoce. Lo sé porque siento el mismo temblor recorrer mi columna, el mismo vacío en el estómago que sentí cuando su cuerpo se enredó con el mío esa noche. La tensión me oprime el pecho, y el aire ya no parece suficiente. «¿Qué está haciendo aquí? ¿Quién carajos es?» Su expresión es indescifrable, pero hay algo en la forma en que me mira que me eriza la piel. Una intensidad que me envuelve y me arrastra de vuelta a esa habitación, a las sábanas desordenadas y el calor intenso de su cuerpo sobre el mío. No entiendo qué demonios está pasando. Y entonces, la voz de Daniel rompe el silencio con una frialdad contenida. —Al fin llegaste, padre. Mi corazón se detiene. «Padre… le dijo “padre”» Las piezas caen de golpe, como cristales rotos perforándome el pecho. «Él… él es Cassian Harrington» El hombre con el que estoy a punto de casarme es hijo del desconocido con el que pasé la noche antes de este compromiso.Leon: Meses después. Habían pasado los meses en los que Hayley y yo trabajamos para tener los últimos meses junto a nuestros hijos, Luz es la más emocionada de recibir a su hermana o hermano, así es, todavía no sabemos qué sexo es ya que no ha querido dejarse ver por ningún motivo. Éstos meses han sido maravillosos para mi y Hayley ya que ambos estamos disfrutando del embarazo ya que con Luz no pudimos hacerlo.Deje que trabajara hasta los seis meses, del resto me encargaría yo, no quiero que se estrese por nada, quiero que este tranquila y serena disfrutando de los últimos meses que le quedan.Hoy estaba en la habitación de Luz arreglando el lado en donde estaría el bebé ya que no queremos a ambos separados.—Abel, la cuna no va a ir ahí —negué.—Leon, te he dicho que no puedes colocarla al lado de la de Luz, te recuerdo que será un recién nacido y despertara en la madrugada llorando, podría despertar a Luz también y será doble trabajo para los dos.Pensándolo bien tiene razón, pe
Te amo por encima de todo aquello que no podemos ver, por encima de lo que no podemos conocer.—Federico Moccia.Hayley: Dos años después.Arrastre a Leon hasta nuestra habitación, lo tomé del saco y se lo quité con mucha torpeza mientras le besaba el cuello. Bajó el cierre de mi vestido y lo sacó de mi cuerpo. Me tomo de las piernas y me alzó hasta su altura.—Mucho mejor señora Fischer —sonrió y atacó mis labios de nuevo, caminó hasta la cama donde me recostó, el empezó a quitarse el cinturón y la camisa, luego terminó con el pantalón para después subir y gatear hasta mi.Sus labios atacaron de nuevo los míos en un beso necesitado y con muchas ganas, giró sobre la cama quedando encima de el, mi piel se erizo al sentir sus manos en mi espalda y subir hasta mi nuca, ambos nos sentamos en la cama y sin esperar mucho mis caderas se movieron sobre su dureza.Di un respingo cuando sentí como rompió mis bragas, después lo acosté sobre la cama y me separé un poco de él, mis besos llegaron
Amar profundamente a alguien te da coraje.—Lao Tzu.Hayley: Dos días después.No se cuánto tiempo dormí pero sentí que lo necesitaba tanto, no dormir bien durante meses fue horrible pero sentí que dormí lo suficiente para recuperar un poco de fuerzas. Abrí un poco mis ojos, aún seguía en la habitación, miré por la ventana y se veía el día llegar. Observé a mi alrededor y divisé a Lina ordenar algo sobre la mesa.—Mamá.. —ella me escuchó y volteó rápidamente.—Ya despertarte —me sonrió— dormiste dos días seguidos.. ¿Te duele algo?—Un poco la cabeza, pero tengo mucha sed..Fue por un vaso de agua y me lo dio.—¿Dónde está Leon?—Fue a quedarse con la bebé —se sentó a mi lado—, no ha parado de llorar y tuvo que ir a verla.—¿Está bien?—Está bien, no te asustes —acarició mi pierna—, es solo que está acostumbrada a dormir en su pecho —negó riendo—, desde que llegó no se ha despegado de ella.Asentí, me alegraba tanto que ella lo tuviera a él en dado caso si yo hubiese llegado a morir e
Te amaría de cualquier forma, en cualquier mundo, con cualquier pasado.—Anónimo.Leon: Horas antes.Luz estuvo dos días exactamente metida en la incubadora, según el doctor ya ha mejorado y subió de peso rápidamente cosa que me alegra, desde que llegó al hospital no me he despegado de ella ni un solo segundo y tampoco pienso hacerlo, desde que llegó ha estado pegada a mi y no pienso soltarla.Tuvimos que ponerla en una habitación a parte de los otros bebés ya que la prensa se enteró sobre Luz y han buscado la forma para tomarle fotos o entrar a buscar información. Los investigadores no han encontrado absolutamente nada sobre Hayley y su paradero ya que en la canasta np había nada qué pudiera ayudarnos a buscarla.Pensaba a cada momento en ella, en que debe sentirse sola y mal por estar alejada de Luz, yo estoy esperando que el doctor me diga que mi hija está fuera de peligro totalmente para empezar con la búsqueda de mi esposa, está más que claro que sigue en el país, solo espero po
La valentía es cuando entras en una batalla que no estás seguro de ganar.—Jeffrey Fry.Hayley: Dos días después.Habían pasado dos días desde que di a luz a mi hija, dos días en los que no he dejado de pensar en ella y extrañarla se ha vuelto doloroso para mi.Mabel ha venido muy seguido a ver como he estado, la verdad es que no me interesa si se preocupa o no por mi, sinceramente me da igual, yo solo quiero morirme y terminar con lo que siento en este momento. Al menos se que si me voy, Luz estará bien con Leon.—Hayley —mire a Mabel quién venía con un botiquín, venía a hacerme las curas de mi entrepierna ya que me desgarre un poco cuando tuve a Luz.—¿Que hora es?—Son las tres de la tarde —solamente asentí.Se acercó con el botiquín he hizo lo correspondiente, yo solo me limité a mirar el techo o lo que se supone que es un techo, sentía mi cuerpo más cansado de lo normal y lo único que quería era dormir, nada más.—Ya terminé —me ayudó a recostarme, luego puso el termómetro en mi
La soledad es un lugar tan vacío sin ti-—Enrique Bumbury.Hayley: Horas antes.No se en realidad cuantos meses han pasado desde que estoy aquí, mi único consuelo era mi bebé quien está conmigo, aún no ha nacido pero se que pronto sucederá.Ya había perdido las esperanzas por completo, sabía que ya no iban a encontrarme, así que lo único que podía hacer era rendirme por completo, pero seguía teniendo miedo, si mi bebé nacía Nathan se la llevaría, nada me daba garantía de que se la daría a Leon o la dejaría en un orfanato, Dios estoy tan asustada.La rutina era la misma desde hace meses, no me bañaba seguido, ni comía, la chica que ahora se que se llama Mabel, me traía comida a escondidas, pero después Nathan se entero ya que el tiene cámaras aquí dentro para vigilarme, le había dado una paliza a la su hermana por darme de comer. No tenía un peso adecuado, tampoco sabía si mi embarazo estaba bien, jamas pensé vivir mi embarazo de ésta forma, sintiéndome mal y con miedos, intenté ser f





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