— Excelencia, ¿está seguro de que no requiere compañía? —cuestionó Lord Morrison. Lord Mason negó con la cabeza, ya subido en el hermoso corcel blanco.
— No soy una damisela, Baltashar, y no me encuentro en apuros; solo quiero un tiempo a solas con mi futura Duquesa —Lord Morrison tragó el nudo que se le había hecho en la garganta al pensar en lo que podía hacer su rebelde hija en contra del Duque.
— Pero, excelencia, recuerde que…
— ¡Baltashar, basta! Clarisse es una mujer y yo soy más grande