Leticia.-
No podía quedarme más tiempo en ese hospital, Víctor estuvo a punto de convencerme que era diferente ¿Por qué tenía que avisarle? Es obvio que tienen algo.
— ¡Quiso verme la cara de estúpida! –Lanzo con fuerza parte de mi ropa, las gotas de mis lágrimas caen cobre ella, en mi maleta, veo la botella de tequila sobre mi mesa de noche, la cojo y bebo un gran sorbo, me quejo cuando el líquido pasa por mi garganta como un hierro ardiente, los hombres no valen la pena definitivamente.
A mi