Jacob.-
Estaba en el baño del hospital tratando de quitarme su sangre de las manos con desesperación mientras mis lágrimas descendían sin cesar, lo único que tenía en mente es que ambos debían salvarse, no puedo elegir no puedo.
Vi en el espejo mi traje manchado, saco de la bolsa que me trajo mi madre la muda de ropa extra que me entregó para que Lucía no me viera. Mi pecho subía y bajaba.
— Ya me has jodido bastante ¿No crees? –Miro al techo como si alguien pudiera escucharme. – ¡No te atreva