Natalia.-
Me miro una vez más en el espejo, tengo la cara roja y los ojos vidriosos producto de la bebida, arreglo un poco más mi cabello, huelo mi aliento, ¡Cerveza! Tomo uno de los cepillos de dientes.
Me sentía nerviosa y emocionada a la vez, mi corazón latía con fuerza mientras me miraba en el espejo, ajustando un mechón de cabello que se había escapado.
— ¡Que nerviosa estoy! ¿Cómo se me ocurrió venir a un hotel con un extraño? ¡Estoy loca! –Me muerdo el pulgar mirando la puerta por el es