Capítulo 168
DÉBORA ANDRADE
Días después:
«¡Abre la puerta, estoy aquí en tu casa!» —Respiré hondo—.
«¿Qué le pasa ahora?»
Desapareció del refugio, al parecer cogió todos los trabajos que pudo, al menos me dio un poco de paz.
No iba a abrir, pero no quería correr el riesgo de que Luigi entrara por la ventana o me molestara, aunque ni él ni el médico me habían vuelto a hablar directamente desde aquel día.
«¿Qué quieres?», le dije nada más abrir, para ver si se d