Capítulo 96 —Dilo
Narrador:
Y ahí sí, ya no hubo espacio para la prudencia. Camila se quedó de pie frente a él, respirando con dificultad.
Lo miró de arriba abajo. Más delgado, más endurecido, pero más suyo. Tony dio un paso.
Ella retrocedió apenas, hasta que la espalda tocó la pared.
No por miedo.Por anticipación.
Él apoyó una mano a cada lado de su cabeza, sin tocarla todavía.
—Di mi nombre otra vez —murmuró con esa voz ronca y baja que hacía que Camila se humedeciera.
Camila lo sostuvo con la