Capítulo 29

Sentada en la cama, con la mirada fija en la pantalla que casi ya no veía por lo nubladas que estaban sus pupilas, se encontraba Kris. Dos grandes gotas de lágrimas brotaron de sus ojos: una rodó al momento en que succionó la bola que se había estancado en su garganta; la otra se desprendió después, cuando sus pupilas se vieron invadidas como terreno plano en invierno.

Marlín también vio el flash farandulero donde salía su hijo. Rápidamente salió de la cama y se dirigió a la habitación de Krist
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