Al llegar, Marlín se despidió con un beso en la frente de su hijo. Mientras su madre bajaba, Arvid giró el rostro para ver a Kris. Ella le daba la espalda; su mirada estaba centrada en el enorme instituto.
—¿Quieres que pase por ustedes?
—No, cariño. Como ves, ya tenemos chofer —tras el auto de Arvid se estacionó un coche con dos de los hombres que vigilaban a Marlín cada vez que salía.
—Ok, mamá —Arvid suspiró—. Chao, Kris.
Ella miró a su madrina; esta le sonrió y le acarició el cabello. Luego