Arvid podía sentir la mirada de ella centrada en él. Su pecho subió al momento que la vio de reojo y ella solo evadió la mirada.
En unos minutos se encontraban en la cima. Aquel cerro desde abajo se veía como si no tuviera espacio arriba; sin embargo, estando ahí se podía notar lo espacioso que era.
Quizás había una hectárea de terreno, pero repleto de distintos tipos de locales. Buscó un lugar para estacionar su coche. Al estacionarse apagó el auto y miró a Kris.
—¿Quieres acompañarme a dar un