Han pasado varios años. A veces me cuesta creerlo.
Cuando miro hacia atrás y recuerdo todo lo que vivimos, todo lo que sufrimos, todo lo que perdimos y todo lo que ganamos, me parece un milagro que estemos aquí. En esta casa. En esta tierra. En esta paz.
La Toscana es hermosa en verano. Los viñedos se extienden hasta donde alcanza la vista, teñidos de verde y dorado. El aire huele a uva, a tierra húmeda y a jazmín. La casa que Ciro compró hace unos años es antigua, de piedra, con un porche que