Pasé el día sin tocar el tema.
Cael estaba enfadado. Se notaba en su forma de jugar, en sus silencios, en cómo evitaba mirarme. Así que decidí no insistir. Dejé que el tiempo hiciera su trabajo. Ya habría momento de volver a hablar del tema.
No quería presionarlo tampoco.
Era solo un niño. Su mundo había cambiado de golpe y necesitaba tiempo para entenderlo.
Así que hicimos lo que siempre hacíamos.
Desayunamos juntos. Fuimos a la playa. Recogimos caracolas. Leímos cuentos.
Intenté que todo pare