Cuando llego a la Casa Blanca, el Presidente me intercepta para avisarme que, la que me tiene que retocar la espalda, llegará mañana por la mañana, así que tendré que estar temprano. No pienso decirle que, como las últimas noches, saldré cuando quiera y volveré a la hora que quiera sin que se dé cuenta, no gasto mi tiempo en tonterías, y simplemente asiento retirándome a mi cuarto para revisar algunas cosas.
No ceno con ellos, no me interesa, por el contrario, paso el resto de la tarde monitor