Capítulo 21

No llega a tocarme, antes de que siquiera pueda ponerme un dedo encima, rápidamente me hago a un lado y ella sigue de largo, de forma de que puedo ponerle la traba y hacer que caiga al suelo sin a penas tocarla. Se nota que el golpe le hizo quedarse un poco sin aire, porque por un momento, se queda quieta de cara al suelo, pero cuando se voltea hacia mí repleta de rabia, me cuesta no reírme a carcajadas. 

-¿Está cómodo el suelo?

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