Punto de vista de Guadaña
Al despertar la tarde siguiente junto a la pelirroja dormida, me levanté de la cama. Le había enviado un mensaje a Rebel avisándole que saldría anoche, pero no me respondió, seguramente estaba divirtiéndose por su cuenta. Miré a la mujer dormida a mi lado y odié esa parte en la que la despertaba y le decía que era hora de marcharse. Al menos no intentó aferrarse a mí.
Una vez más, la única manera de satisfacer a esa mujer o a cualquier otra, era imaginando que era Rebel