Punto de vista de Ángel
Caminando por el pasillo, el olor metálico, aunque débil, me provocaba náuseas. Ryder sostenía mi mano y me la apretó suavemente. Alessa mantenía su mano sobre mi hombro mientras yo miraba hacia adelante.
A medida que nos acercábamos a la puerta que conducía a la sala roja, podía escuchar sus gruñidos y gemidos ahogados. El sonido de golpes contra la carne, el tintineo de cadenas. Sabía que lo estaban moliendo a golpes hasta convertirlo en una masa sangrienta.
Llegamos a