—¡DETÉNGANLO! —gritó una voz mientras mamá me miraba. Soltó un quejido de dolor. Estaba en estado de shock.
—¡BUSQUEN AYUDA! —grité.-Mamá, quédate conmigo. Vas a estar bien, ¿si? Por favor, mamá, no cierres los ojos.
Ella escupió sangre mientras se atragantaba. -¡No, mamá, no!-grité, desgarrada por el dolor.
—Está bien, te quiero, Ángel —me dijo mientras papá intentaba tomar el control.
—No, quédate con nosotros. ¡¿Me oyes?! Quédate despierta, mamá. Te necesito. Todos te necesitamos. ¡BUSQUEN AY