Libro 2. Capítulo 5. ¡Él es mío!
Alonso Corleone.
Entramos al palacio y los guardias nos saludaron con respeto, sin mirar a Maddison a la cara. Según el protocolo real, ningún guardia o guerrero podía mirar a la cara a las princesas ni a la reina.
Claro, Hannah, a sus tiernos 12 años, no lo entendía y a menudo he sabido que les hacía bromas a los guardias para que miraran sus boberías. Warren vivía ocultando sus fechorías y bueno… los trillizos también.
La consentían en todo lo que ella quisiera, por ser la menor, excepto la r