Capítulo 92. Control de daños.
Warren Foster.
Fruncí el ceño al entrar en la habitación y ver que no había nadie, excepto un dormido William, tomado de la mano con Emma.
¡Carajo! Les dije que la protegieran, pero no había nadie custodiando la puerta. ¡Malditos novatos!
Con furia, fluyendo por las venas, salí de la habitación en busca de los guerreros. Los vi que venían caminando perezosamente hacia mi dirección. Probablemente, era cambio de turno.
Dejé caer todo mi comando alfa en contra de ellos, gruñéndoles: “¿Por qué m****