Capítulo 93. Un infierno personal.
Warren Foster.
El escuchar hablar a William y verlo tan asustado, nos dio una idea general de lo que verdaderamente estaba pasando por la mente de Emma.
Los cuatro nos quedamos viendo por unos segundos sin saber qué decir o hacer. De repente, las máquinas sonaron y Emma comenzó a tener convulsiones.
“¡Carajo!” —Grité mientras apretaba el botón rojo, para que vinieran las enfermeras.
“¡Emma!” —gritó Parker, sin saber qué hacer.
En realidad, ninguno sabía qué hacer. Afortunadamente, la caballería