Capitulo 32. Celo: Segunda fase.
Alonso Corleone.
Las horas avanzaron más rápido de lo que me hubiera gustado. El tiempo, en mitad de una crisis de celo, no se mide en minutos, sino en latidos, en la densidad del aire y en ese aroma a almizcle y deseo que empezaba a filtrarse por cada grieta de la mansión.
Me había quedado dormido por el agotamiento, un error que mi instinto no tardaría en reprocharme. El cansancio de los días previos, la tensión de protegerla y el desgaste emocional de verla luchar contra su propia naturaleza