Libro 2. Capítulo 36. El laberinto.
Santino Alexios.
El aire dentro del laberinto olía a musgo viejo y a magia contenida, esa clase de energía que se acumula durante siglos entre piedras que han visto morir a más de un necio ambicioso.
No me sorprendía.
Nada en este palacio era gratuito, y mucho menos algo diseñado para poner a prueba a veinte hombres dispuestos a matarse entre sí por el derecho a cortejar a una reina.
A mi lado, Sokaris observaba las paredes cubiertas de runas con una calma que rozaba el desinterés, aunq