Libro 2. Capítulo 34. En la biblioteca
Maddison Spencer – Bennett.
El despertar fue como emerger de un océano oscuro, donde las corrientes de instinto me habían arrastrado lejos de la superficie de la razón.
Durante horas —o quizás días, el tiempo no significaba nada en ese estado—, no había sido Maddison.
Había sido una fuerza elemental, una mezcla de necesidad, ferocidad y una posesividad tan absoluta que me asustaba ahora que la cordura empezaba a filtrarse de nuevo en mi mente.
Me dolía cada músculo.
Era un dolor sordo, un recor