CAPITULO 43
Esa sirvienta notó casi de inmediato algo extraño tras las gruesas cortinas doradas que habían en una de las largas ventanas, pero aún con la claridad del sol de casi medio día, el tono dorado intenso y las gruesas capas de la cortina impedían que alguna sombra se oculte, por lo que Loretta creyó que estaban mal acomodadas y solo se acercó un poco ordenando las cortinas visibles de enfrente, para fortuna de la hermosa rubia Abril que estaba escondida en las últi