CAPITULO 21
Allen apartó su vista de su sirviente dirigiendo la misma a la larga ventana al lado de la cama en la que Virginia dormía, viendo que el cielo ya se pintaba de sus hermosos azules, morados y lilas haciendo aviso de la noche.
— Avisa a los demás, que preparen todo para volver mañana temprano. — Decía Allen después de un largo suspiro. — Entendido iré de inmediato mi señor. — Respondió el hombre yéndose rápidamente.
Nuevamente el Barón de Maita había quedado solo, el había caminado