Capitulo 04

El Reino de Maita, poderoso en sus minas de cobre, oro y diamantes, dueños de tierras muy fértiles y de tratados comerciales con otros Reinos vecinos bastante estables. Sus gobernantes, la familia Real Lamparth era merecedora de sus puestos, así como amados y respetados por toda su gente.

Sin embargo, hace un año atrás vivieron un infierno al ser atacados por un Reino vecino y mayor enemigo jurado con los que vivían teniendo constantes disputas, el Reino de Gorian quien acabo con varios puntos militares importantes de Maita así como con la vida de la amada Reina Casandra. 

Maita no se quedó de brazos cruzados y tomó acciones comenzando una guerra que se extendió por varios meses, para finalmente salir con la victoria y declarar un alto al fuego momentáneo, pues la intención del Rey de Maita nunca fue apoderarse de Gorian, solo vengar a su gente y su amada esposa fallecida, acabando con la vida de personas importantes y preciadas en el Reino de Gorian. 

Cuando logró su objetivo, el Rey de Maita quería quitarle algo apreciado al Rey enemigo de Gorian, sabía que este amaba con locura a su tercera concubina Leticia, así que su vida fue borrada de la misma manera que el Rey de Gorian acabó con la de la Reina Casandra Lamparth de Maita. 

La ambición, el ver qué tenía a su alcance el poder y control del Gorian causó que el Rey de Maita quisiera más, mucho más. 

¿Si me apodero de Gorian?

¿Si comienzo un imperio? 

Tenía riquezas y poder, todo estaba a su alcance, su joven edad de veintinueve lo hacían un hombre orgulloso, engreído y con ansías de tener todo lo que quisiera en el mundo entero. 

Sin embargo, un joven Márquez de Gorian, llamado Ethan Walsh, adivinó las intenciones del Rey Lance Lamparth de Maita y queriendo que no haga más daño a su Reino ni comience un caos mayor en el continente, vendió a su prometida a cambió de una oportunidad más. 

La hermosa Prometida del Márquez, Virginia Wiztan, no era cualquier persona; una mujer alta y delgada de una piel suave y blanca, rostro fino y de aspecto inocente, seguía siendo solo una pura jovencita de dieciocho años recién cumplidos, cabello largo y lacio, brillante y de unos hermosos ojos azules claros. 

Virginia y el Márquez Walsh habían sido comprometidos cuando ella cumplió sus dieciséis años de edad, Ethan tenía entonces veintiséis de edad y cortejo a la princesa mayor de Gorian hija de la concubina favorita del Rey y por ende la niña de los ojos de este. 

El Márquez pensó que Virginia jamás le prestaría atención o lo vería digno de el, después de todo habían mejores candidatos para la princesa de Gorian, sin embargo, a la señorita Virginia le encantó el comportamiento caballeroso y dulce que el joven Márquez mostraba hacía ella, la talentosa princesa amaba pintar paisajes, sin embargo no salía mucho de los territorios designados por su padre, el Márquez viajaba constantemente y fue de esa forma que comenzó a contarle de los hermosos paisajes que contemplaba en sus viajes y Virginia usando su talentosa imaginación pintaba cuadros dándole vida a las cuidadosas descripciones que Ethan le daba, una amistad gratificante nació. 

Cuando el Márquez reveló sus verdaderas intenciones, así como el amor que sentía por Virginia, ella felizmente aceptó ser su prometida, convenciendo fácilmente a su padre el Rey de Gorian Jhon tercero Wiztan, quien puso fecha a su matrimonio, para cinco meses después del cumpleaños número dieciocho de la princesa. 

¿Quién imaginaria que Virginia sería dada en señal de paz al Reino enemigo de Maita? 

¿Quién imaginaria una traición del hombre en quien confiaba, a quien amaba y con quién pronto se casaría? 

¡El Rey de Gorian no tenía idea! 

Solo sabía que se habían llevado a lo más precioso que tenía en el mundo y su corazón se sentía hecho pedazos. 

¿Se arrepentía mil veces de haber atacado tiempo atrás a Maita?

No, la realidad es que el arrepentimiento del Rey Jhon de Gorian, era más por no haber causado mayores daños y dolores a Maita hace un año atrás e irse satisfecho con lo poco que hizo. 

Sin embargo, ya no había vuelta atrás. 

**********

— ¿Que? ¡Déjenme en paz! ¡Quiero volver ya mismo! ¡Mi padre los matara a todos! ¡El vendrá a llevarme! Déjenme ir ahora mismo. — La princesa Virginia Wiztan no dejaba de gritar quejándose nuevamente apenas despertó y los soldados la ataban de sus muñecas y tobillos con gruesas sogas para evitar que huyera al ser subida a una de las carretas de carga.  

— ¡Aten bien fuerte a esa mujer! ¡Si logra huir durante el viaje serán hombres muertos! — Ordenaba uno de los caballeros superiores del Rey Lamparth. 

El viaje de regreso había comenzado, pronto el poderoso ejército del Reino de Maita comenzó su retirada, dejando destrucción y muertes en su vecino el Reino de Gorian. 

Todo había finalizado.

Al menos… Por ese momento.  

…..

Solo unas horas después Virginia ya estaba cansada de estar sentada en el interior de una de las carretas de carga, la cual iba llena de productos alimenticios para los hombres del ejército de Maita. 

La joven princesa comenzaba a sentir cansancio así como gran asco y mareos por los constantes movimientos de la carreta en el rocoso camino, no sabía cuánto tiempo había pasado desde que se desmayó hasta que comenzó la retirada del ejército enemigo. 

Solo sabía que deseaba volver con su padre, saber cómo estaba su familia, ver a su amado prometido una vez más. 

Las lágrimas comenzaron a salir de las comisuras de los bellos ojos azules de la princesa Virginia y empezó a aceptar su realidad, esa que susurraba maliciosamente en su cabeza diciendo una y otra vez que no volvería jamás a Gorian, su Reino natal, esa voz maliciosa que decía que posiblemente gran parte de su familia había perdido la vida y ni siquiera podría despedirse de ellos en sus funerales. 

Comenzó a sentir la pesadez de su corazón herido, comenzó a sentirse asfixiada y sus lágrimas caían sin detenerse, su cuerpo temblaba y ella se encogía temiendo llegar al Reino enemigo de Maita, no sabía que enfrentaría, no sabía cómo la tratarían.

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