Capitulo 03

— Mi niña, no, mi pobre niña… — Dijo el Rey una vez fue ayudado a sentarse en su cómodo sofá, su mano derecha se movió hacía su rostro cubriéndolo y el silencio tomó por completo la habitación. 

Los consejeros, así como los comandantes que estaban con el Rey protegiéndolo y guiando en ese ataqué enemigo que sufría Gorian, leyeron la carta. No tenían palabras para el Rey, por unos momentos todos se veían a los ojos en silencio con gran pesar y después de una charla calmada y un poco lejos del Rey Jhon, tomaron la decisión del siguiente paso a dar. 

— Por decisión mayoritaria, creemos que nuestro glorioso Rey Jhon tercero Wiztan de Gorian debería aceptar la tregua momentánea y preparar un nuevo plan más elaborado y en calma para deshacernos del Reino de Maita y recuperar a la princesa Virginia Wiztan. — El ministro de asuntos internos había sido quien dió el veredicto final de los consejeros y jefes de la milicia en el lugar.

El Rey Jhon dió un largo suspiro, uno doloroso, cansado y de derrota.

Seguía sin entender como sus hombres cayeron tan rápido bajo el control de Maita, como lograron irrumpir abruptamente en el palacio de la princesa Virginia, el Rey Jhon tercero no entendía en qué falló y que salió mal, quién era el responsable si es que había alguien a quien culpar. 

Cientos de veces lo había dicho, pero no lo escucharon, se negaron a qué trajera consigo a la princesa Virginia para seguridad de ella, sus tercos consejeros decían que el palacio dorado, donde vivía "Vini" era muy seguro.

"Ella estará bien" 

"Todas sus mujeres estarán bien" 

"No se preocupe por su familia su majestad, estarán bien" 

Esas eran las palabras que se le habían dicho al Rey de Gorian meses atrás cuánto las fronteras cayeron y el ataque de Maita en territorio suyo creció.

Lance Lamparth no se iba a rendir tan fácilmente, no después de que Jhon logrará destruir parte de su fuerza militar y enviar a la tumba prematuramente a su amada esposa la Reina Casandra dejando a su hijo de solo tres años en ese entonces sin madre. 

— Tregua… Pero… Se llevarán consigo a Virginia como prueba de dicho pacto y si se rompe mi niña morirá… Yo… ¡No puedo arriesgar así a Vini! ¡Cualquiera menos ella! ¿Que hay de mis otros hijos? Creo que tengo tres hijos varones ¿No? ¿Ellos están con vida? ¡¿Por qué no se lleva a uno de ellos?! ¡Maldición!— Gritó el Rey Jhon finalmente exclamando más maldiciones y paseando sus manos por su cabellera castaña clara con ya suficientes canas visibles. 

La frustración se apoderaba de él y la furia que sentía tomaba control de sus palabras. 

— Todo estará bien su majestad, Gorian jamás se rendirá tan fácilmente, mientras "respetemos el acuerdo" la princesa Virginia estará a salvo en Maita, podemos elaborar un ataque mejor que el que ellos nos han causado.— Decía el consejero más viejo del Rey Terrian Phamton quien era uno de los que le guío en su camino de gobernante desde que era un adolescente y al cuál John escuchaba atentamente. 

**********

— ¡Hay una respuesta mi Rey! — Dijo entregando el sobre rápidamente uno de los soldados de vigilancia en la frontera entre Gorian y Maita. 

Cuando el Rey Lance Lamparth leyó la respuesta una leve sonrisa llena de malicia curvó sus labios. 

— Aceptan el trato que les ofrecí, aunque claro está que no tenían otra alternativa. — Decía Lance altivo mientras pasaba el sobre al hombre de más confianza y mano derecha.

El Barón Allen Jones, no solo era uno de los consejeros del Rey Lance de Maita, también era un importante amigo confiable para este, el hombre de treinta años de edad, cabellera rubia y ojos marrones claros había conocido al Rey desde que ambos entrenaban en la academia militar a sus ocho años, desde entonces la amistad de ambos comenzó y hoy en día seguía siendo un hombre de confianza para su Rey. 

De no haber sido por los consejos de venganza de Allen, Lance no se habría animado a atacar tan pronto a un Reino tan poderoso como lo era Gorian, pero tenía estrategas muy buenos de su lado que le habían ayudado a conseguir la victoria. 

La muerte de la Reina Casandra había hecho gran daño a la vida del Rey de solo veintinueve años de edad, quien nunca pensó que su amada mujer sería asesinada de forma tan atroz, sin embargo, Lance no era un hombre que se tiraría a llorar, mucho menos alguien que que se pasara en cama lamentando perdidas y haciendo lutos. 

No lo hizo con sus padres, tampoco lo haría con Casandra, sentía pena por su hijo que no dejaba de llorar pidiendo ver a su madre sin saber que ya no existía más en el mundo, pero lance fue cegado por la venganza, la humillación causada y el dolor sentido por la perdida de su amada le dieron nuevas fuerzas y serenidad para aceptar los consejos de guerra y venganza de Allen. 

— Nos vamos de aquí, el trabajo ya finalizó. — Dijo el Rey Lance anunciando su retiro de la frontera de Gorian, eso sí, llevándose consigo a su rehen de tregua, la princesa de dieciocho años, Virginia Wiztan. 

……

Virginia, quien aún seguía inconciente, pero más estable, estaba recostada al tronco de un gran árbol de roble, cuando abrió sus hermosos ojos azules, tan azules y bellos como un par de diamantes de rubí. 

Estaba aturdida, no era para menos, después de todo lo que había sucedido, la hermosa joven deseaba que fuera una pesadilla, ni siquiera podía cruzar por su mente el hecho de que la agonía vivida había sido real, pero para su desgracia, lo fue; cadáveres por doquier de sus soldados y sus sirvientes en los pasillos de su palacio, el olor intenso a sangre, los soldados apretando con fuerza sus brazos, su respiración agitada acompañada del intenso dolor de sus pies al estar cortándose con las zapatillas altas de tanto caminar. 

Miedo, desesperación, agonía, dolor, cansancio… 

Virginia abrió sus ojos solo para ver qué estaba en medio bosque rodeada de hombres de Maita con armaduras, caballos de guerrero y equipamiento militar. 

Su pesadilla, era su realidad.

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