POV: Zoé Dupont
La puerta de la suite principal se cerró, y el sonido del cerrojo automático fue lo único que se escuchó. Esta vez no era una jaula. Era un santuario.
Lucien no me soltó. Me llevó hasta el centro de la habitación, donde el fuego de la chimenea proyectaba sombras naranjas sobre la inmensa cama de pieles. Me bajó de sus brazos lentamente, dejando que mi cuerpo se deslizara contra el suyo, sintiendo cada músculo duro, cada centímetro de su deseo evidente presionando contra mi vientre.
—Estás temblando —murmuró, sus manos grandes acunando mi rostro.
—No es miedo —le aseguré, mi voz apenas un susurro. Mis manos subieron a su pecho, sintiendo el latido frenético de su corazón bajo la camisa—. Es... anticipación.
Lucien sonrió, una sonrisa que no tenía nada de dulce y todo de depredador hambriento.
—Bien. Porque he esperado una eternidad por esto.
Sus dedos fueron al cierre de mi vestido. El sonido de la cremallera bajando pareció resonar como un trueno en el silencio. La tel