POV: Zoé Dupont
El aire en la frontera de los Pirineos no olía a naturaleza, sino a ozono y plata.
Desde lo alto de un risco, observaba a través de mi mira telescópica la columna que avanzaba por el valle inferior. No eran los harapientos Segadores de los Patriarcas, ni los lobos salvajes de las estepas. Eran Los Inquisidores de Plata. Los vi en formación cerrada: cincuenta vehículos blindados pintados de un blanco impoluto y mil hombres con armaduras de polímero reforzado, grabadas con versícu