POV: Lucien Blanc
El Gran Anfiteatro de la Ciudadela de los Susurros, esculpido en el corazón mismo de la montaña, nunca había albergado a tantas almas. El aire era una amalgama espesa de olores: el pelaje húmedo de miles de lobos, el aceite de las armas de los cazadores y el ozono residual de la magia de las brujas.
Desde el estrado de obsidiana, miré hacia abajo. Era un mar de ojos dorados, plateados y humanos. Alfas de los Cárpatos con cicatrices de siglos, matriarcas de aquelarres que había