POV: Elena de Valois
La sangre de Léo estaba dejando de ser roja. Sobre el altar de obsidiana de la Ciudadela, el fluido que manaba de sus heridas se volvía de un negro viscoso, infectado por la esencia del Vacío de la guadaña de Vashan.
—Se está apagando —susurré, mis manos temblando mientras intentaba aplicar un hechizo de sellado.
—Princesa, el veneno de un Segador no se cura con hierbas —dijo una de las ancianas del aquelarre, acercándose con cautela—. Ha cortado su conexión con la tierra.