POV: Léo Blanc
El aire en el Gran Salón de la Ciudadela se volvió espeso, como si estuviéramos respirando ceniza líquida. El Eco de la Paradoja no solo estaba ocupando espacio; estaba devorando la lógica de la realidad. De su masa informe de geometría imposible y carne de mercurio, empezaron a brotar hilos de sombra que se conectaron directamente con nuestras mentes.
—¡No miréis a la luz! —gritó Lucien, su voz resonando como acero contra piedra. Pero el aviso llegó tarde. El pulso ya nos había