Narrado por Alex
El peso de sus palabras cayó sobre mi pecho, pero no con culpa. Con una furia silenciosa. Me incliné y capturé sus labios en un beso que no era suave. Era una reivindicación, un sello. Cuando nos separamos, un hilo de saliva nos unía, y mis ojos mantuvieron los suyos atrapados.
—Antes de acusarme de todo esto nuevamente, mia cara ragazza —murmuré, la voz un sonido grave y peligroso—, recuerda bien. Recuerda "quién" causó todo lo que pasó en tu vida.
Vi el momento en que la memo