Narrado por Luna
Intenté protestar, pero Alex me besó, robando mis palabras antes de que pudieran salir.
—¿Sentiste tu sabor? ¿Cómo es… bueno? Ahora ven, gatita —dijo de forma descarada y lasciva.
Me atrajo contra él, posicionándose encima de mí, atrapando mis brazos. Cuando entró, hubo un momento no más de dolor, solo de ardor — y un gemido ahogado escapó de mí. Alex era siempre una enorme muralla de músculos sobre mí, y en ese sofá se mostró una vez más intenso, robando no solo mis protest