Narrado por Luna
Engullí el primer bocado con dificultad. El sabor de la comida era bueno, pero mezclado con el sabor metálico de la humillación. A cada bocado, él sonreía, satisfecho, y yo notaba que, en esa guerra silenciosa, él seguía ganando.
Pero una cosa me prometí a mí misma: un día, esa sonrisa arrogante desaparecería. Y yo sería la causa de ello.
Sin embargo, para mantener los ojos de Alex temporalmente lejos de mí, busqué algún tema, algo que rompiera esa tensión sofocante entre no