Isabella
El embarazo, que se suponía sería el evento más privado de mi vida, se había convertido en un asunto de Estado para Alejandro. Habíamos dejado atrás la etapa del disimulo, pues la curva de mi vientre era ya innegable bajo cualquier tela, incluso las más estructuradas de mis diseños. Yo estaba en el sexto mes, y el búnker se había transformado en un cuartel general dedicado a la seguridad fetal.
Alejandro había traído a un equipo de arquitectos para rediseñar la suite principal. La cama